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lunes, 6 de abril de 2009

Pensamientos liberados


“Tan sólo en unos minutos se puede llegar al bien”


¿Y es que por un momento, puedo salir de la rutina y dejar a mis pensamientos hablar?

Es que hoy me despojo de todo lo que acosa mi necesidad, de ser hija de esta tierra para así poderla disfrutar.

Me deshago de lo cotidiano, de lo sin sentido por años, llenando mis pulmones con este aire purificado que me revitaliza y me hace vibrar.

Queriendo tomar al tiempo en mis manos y acunarlo entre mis brazos, hasta que se duerma y no corra más.
Dejar que los segundos, minutos y horas, se desmayen para que en algún momento de su letargo, también se puedan deleitar.

Cerrar lo ojos frente al mar de azules intensos, sintiendo como la brisa me conduce a meditar.
Pausar, pausar, pausar todo lo que vaya de prisa, y así disfrutar sin apuros la vida hasta saturarme de paz.

Observar con los ojos del alma, cada rincón del mundo como los ángeles lo protegen con su inagotable danzar.
Porque fuimos elegidos para gozar de su pureza y de su sanadora bondad.

Entregar un beso a cada niño que clama con su mirada, las migajas de un pan.
Un pan que nunca llega aunque griten, lloren, mueran porque los hombres, sólo piensan en ganar.

Sentir todo eso que pasa desapercibido ante tantos seres inertes, pudiendo generosamente ayudar.
Levantando mi voz como un grito, para que de una vez despierten de su muerte espiritual.

Transformar mi cuerpo entero, para convertirme en invulnerable a todo lo que me dispone mal.
Ese mal que nadie nota, pero que lentamente y en silencio, nos viene a atrapar.

Sin embargo aún quiero respirar profundo y en la cima más alta, conquistar a un cóndor para en sus alas recorrer el grandioso mar.
Sentir que mi corazón late apresuradamente ante tanta hermosura creada, por el amor del Padre Celestial.

Detener mis lágrimas de hiel , al mirar las mentes siniestras que se regocijan con devastar.
Vidas, vidas y más vidas, ¿hasta cuándo los vamos a dejar?

Irrumpiré como una ola que los arrastre lo más lejos posible, hasta la más tenebrosa profundidad.
No merecen ni la vida, ni el respeto, ni la lástima y ni siquiera la piedad.

Basta de ver tanta tristeza, devastación, injusticia y soledad.
Trabajar por la justicia, ante la naturaleza y la humanidad.

Y veo otra vez, cómo se mueven las olas, tan cómplices con la arena, que sólo piensan en bailar.
Iluminando la pista marina con la sonrisa del sol colosal.

Conversarnos con la luna y preguntarle , ¿a cuántos hoy va a enamorar?
Con esa luminiscencia hipnotizante, que es imposible de olvidar.

¿Y es que pude por un momento, dejar después de tantos intentos, a mis pensamientos hablar?

Es que he despertado al tiempo, después de haber tocado el cielo, respirado el viento del océano y llevado a un niño hambriento, un poco de felicidad .

Agualuna

lunes, 30 de marzo de 2009

Sueño entre caracolas



¿Y si pudiera eternamente descansar entre ellas?


En esta tarde de pasividad, el mar se ha hecho caracolas entre mis manos.
Y las playas dormidas en el silencio elevan sueños de nácar, entre arenas para parecerse a ellas.

Me mimetizo con el horizonte, para trasladarme a ese mar inagotable de oleajes cadenciosos, en donde las brisas de rocío, impregnan todos mis sentidos de éteres marinos.

Me desvanezco, floto y me sumerjo al oscurecerse la bóveda estrellada, en ese fondo marino que destila perlas de azulados colores.

¡¡Cuántas miradas de cristal me observan escondidas!! ¡¡Cuántas existencias cuidan mis sueños!!
Son bellísimas, rozantes, esquivas; llenas de vida.

Adormilada ante tanta sublimidad, puedo escuchar en la distancia, el rumor de las olas y en sus voces, los cantos que me arrullan suplicando que no me vaya.

Algas que me peinan con sus brazos lánguidos que danzan enredàndose en mi pelo, construyendo rizos de sal, al compás de las melodías que susurran los arco iris de caracolas.

Sólo la paz es la anfitriona de estos reinos tan poco conocidos por la humanidad.

No quisiera despertar a la mañana, en donde se amalgama el cielo y el mar con sus matices de luz.
Sin embargo, debo iniciar mi partida y tomar esos veleros que migran en los confines, para anclar en la orilla de donde me marché.

Correr al encuentro con el sol , abrazarlo en las dunas y rodar en la arena bañada de espuma, para pedirle al Cielo una vez más que pueda reanudar mis sueños entre caracolas.

Porque seré agua, seré rivera, seré viento, seré rumor... porque mi origen es el mar, porque mi esencia me llama.

Agualuna