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miércoles, 15 de agosto de 2007

Quiero quemar mi cuerpo



La espera, el silencio , la distancia y las ansias han llenado mi cuerpo de infinitos y excitantes deseos.









Ha pasado mucho tiempo ya y mi cuerpo reclama la necesidad de ser nuevamente amada.
Mi piel arde al sólo pensamiento erótico que provoca mi mente inquieta, como pidiendo a gritos el agua del sudor de otro cuerpo.


Tengo sed de sentirme poseída y amada y con cada llegada del anochecer, mi cuerpo y mi mente se agitan a más no poder con el sólo pensamiento de que estoy pronta a ser tomada.
La lluvia de estos días ha acariciado cada estrella avivando su fulgor; avivando insistentemente mi fuego interno.

Es que ya no puedo esperar más, tan sólo deseo arder y quemarme en la hoguera de mis pasiones más ocultas, esas que sólo el hombre que me ama , conocerá.

Los sonidos despiertan mis mañanas y me siento transportada por el deseo que late desbocadamente dentro de mi cuerpo atado.
Lo desconozco , no era así, sin embargo esta sensación que me turba suavemente, a la vez, me produce más placer, el placer de sentir el calor de un hombre.





No sé todavía si la magia esté interviniendo en lo que siento o mis desvaríos acumulados por tantos meses ,estén confabulándose para que no esté siendo dueña de mis sensaciones y mis sentidos estén cobrando lentamente vida propia y le estén entregando una carga de furia a la sensibilidad de mi piel.

Mis sentidos se han agudizado casi como si fuera un animal nocturno, buscando su exquisita presa.


Mi sangre inicia lentamente su hervor y el calor hace lo suyo tanto así, que mis entrañas desean locamente ser quemadas en la pasión.

Mis ojos dibujan siluetas en los espacios y la fantasía las pinta para hacerlas reales.
Toda mi sensualidad se derrama inundando todo mi espacio al acariciar mi cuerpo desnudo porque estoy en llamas y no lo puedo ni quiero evitar, es tan excitante que ufff!! no quiero parar.


Mi cuerpo acaricio exquisitamente para aumentar mi fuego y mojarme, inundarme de humedad a la espera de lo que tanto añoro.

A pesar del frío de invierno, la suave brisa que entra por las ranuras de mi ventana, me refresca y de paso roza mis pezones estremeciéndome plácidamente como si fueran esas manos que tanto ansío. No deja de provocarme escalofríos que se desplazan lentamente como cosquilleos hacia mi vientre, tal cual infinitas veces sentí con el hombre que amo.

Mi humedad fluye como miel derretida sin detenerse, casi como un caudal sobre mis sábanas tibias y moja mis moldeadas piernas que de a poco se van abriendo y derribando sus límites para que den paso al cortejo entre la pasión y los sentidos enfurecidos.



Hiervo de solo pensar sentirme otra vez poseída por el ser que imagino, ese que he esperado por largo tiempo en mis noches sobre mi cama mojada.

Me muerdo los labios pensando en como lo besaré y de cómo mi lengua escudriñará cada rincón de su cuerpo que no alcancé a saborear y de cómo jugará con la suya, excitándonos a más no poder.

Mojaré sus labios y beberé su saliva para saciar la sed en el desierto de la espera.

Este deseo que me quema, se da forma y me toma con la silueta de un hombre y comienza a llevarme al límite de mis ansiedades.

Mis espasmos se acrecientan en todo mi vientre y mis piernas se inician en el viaje para abrirse como alas de mariposa en el más erótico pasadizo.

Oh! como me derrito; estoy adentrándome en lo que tanto deseé, copulando todas mis sensaciones al sentir el peso de su cuerpo sobre el mío.

Embriagada estoy con el licor de sus caricias; aturdida con el aroma de su sexo.

Todo cobra vida ahora . Ya mi cuerpo se maneja a su antojo y no me obedece. Sólo quiere sentir las brasas quemarlo y volverse cenizas al tacto del deseo.
Los compases de los vaivenes interpretan la seducción y la intensidad del momento, y los suspiros por su parte que emite mi boca entreabierta y tremendamente cálida, demuestran a la noche todo lo que estoy sintiendo casi como al borde de la locura.

Mi corazón se agita y quiere estallar en deseos. Con cada roce de las sábanas se van intensificando más mis instintos, que ahora ya no domino haciendo arder la hoguera de mi sangre sin poder ponerle un atajo y sin poder enfriar a mi tórrida piel.

Me toma y lame tan suavemente mis pezones , pero con astucia inigualable ohh!!! Como me estremezco!!Como gozo!!!
Sólo este hombre en llamas quema mi piel , mientras que sus dedos amasan mis pechos para saborearlos nuevamente tanto así como el más exquisito dulce de leche.

Siento que exploto, que ya no puedo más y ver como me mira aumenta mi locura animal.


Mi cuerpo al fin se entrega y lo invita a descubrir todos los secretos de dónde y cómo siento, todos aquellos que no alcanzó a descubrir por su ausencia.

El ambiente ha tomado olores exquisitos, olores a pasión, a ardor, a deseos desbocados , a sexos húmedos, produciendo el afrodisíaco perfecto para el momento. Que mejor que sea de nuestros propios cuerpos.

Al mismo tiempo mi excitante fragancia de mujer apasionada, que se va desprendiendo cada vez más de mi piel caliente, lo hacen encenderse más y arremeter en mis deseos como un potro desbocado.

Uff!! la lujuria todo lo ha embrujado en instantes y de nuestros ojos se destila el fuego indómito de las ganas frenadas por la distancia y el tiempo.

Sigue su boca, sigue su lengua y baja por mi vientre uniendo en su camino, todos los lunares que encuentra en mi piel como si quisiera formar un mapa y llegar donde tanto deseo y donde con tanta humedad se embriagará.

Como huele mi flor y los pétalos que la forman , está loco y me encanta, como los humedece con su lengua más aún para que no se marchiten mientras bebe al mismo tiempo el néctar que emana más y más de ellos.

Sediento, hambriento, excitado, enloquecido!!! Si!!! Como me contagia al verlo así, y así te quiero y así quiero arder contigo.

Cada gota que fluye la bebe con tantas ganas como si el desierto de su espera lo hubiera tenido en la más y absoluta sed.

Las bebe como si fueran las últimas con indescriptible placer y al mirar sus ojos puedo ver como lo goza y me sonríe , confesándome así que mi humedad ya lo ha embriagado todo y no quiere parar.

Oh!!! qué placer me provoca con su lengua húmeda, que mis espasmos inician agitadamente su viaje desembocando en mi vientre.

Ya no puedo más , su suave lengua no me da tregua , pero no quiero que se detenga, no!

La tensión estalla en mi ser y mi cuerpo comienza a flotar entre los espasmos más exquisitos y a liberar los gemidos más intensos como una loba hambrienta.



Estoy ardiendo, estoy quemándome en su cuerpo, en su boca , en sus manos , en su lengua.


La noche enmudece para escucharme gemir y las estrellas brillan como nunca tintineantes al compás de la danza de nuestros cuerpos.

Mi garganta exhala hasta el último gemido al sentirlo dentro mío al fin, uhhh! Qué gloria, qué exquisito!!! Como arde, como duele, pero me encanta.

El orgasmo se hace cada vez más intenso con la velocidad con que me embiste y llega , intenso, extenso, extraordinario como jamás lo había sentido.

Casi sale de mi pecho mi corazón de tanta excitación, es alucinante.

No podía detenerlo más, necesitaba llegar con él al momento sublime y sentir dentro mío toda su miel, todo ese río ardiente que tenía guardado para mi y que por primera vez sentí dentro mío.

Necesitaba quemarme satisfaciendo mis caprichos más íntimos, esos que sólo mi alma y mi cuerpo guardan y que se aquietan en el descanso de un largo beso
y un eterno abrazo.

Agotada y agotado él, que aún yace dentro de mi cuerpo mojado.

Me aferro a sus caderas y las aprieto para seguir , porque no paran mis ganas de sentirlo nuevamente.

Quiero impregnarme de todo su vigor de hombre tan igual como la última vez que nos tuvimos.

Necesito prolongar el placer volviendo a mecerme yo ahora y llevarlo a mi éxtasis, pero a mi manera porque no puedo parar, deseo prolongar todo hasta cuando las estrellas no brillen , hasta el amanecer , aún queda tiempo y así sentir otra vez su sexo poseyéndome como si nunca quisiera escaparse de mi.

Ya casi todo se ilumina y las estrellas han partido ellas ahora a dormir y a soñar extasiadas con lo que contemplaron iluminadamente.

Mis sábanas están todavía tan húmedas y el aroma de los sexos inunda el aire que respiramos , es tan excitante que sólo hay que vivirlo para poder describirlo.

Mi cuerpo y mi corazón siguen palpitando en el paraíso al tenerlo acá conmigo, como flotando sin tocar el suelo.

Mis labios secos de tanto gemir y calientes todavía después de la intensidad de la cópula, se humedecen al suave beso de su boca y de su húmeda lengua como si con ese gesto , me volviera a la vida y a la vez me agradeciera tan grandioso momento.

Le hago callar suavemente con un suave susurro en su oído, para que escuchemos a nuestros corazones.
Nuestras pieles palpitantes, nuestros cuerpos calientes, nuestras humedades todavía emanando, como esperando otro momento similar ya casi luego y nuestras excitaciones aún a flor de piel ,nos provocan las más inimaginables sensaciones al tomarnos y unirnos de las manos.


Me arropo con su propia piel y él hace lo mismo y calzamos perfecto, como a la medida.
Esperaremos con los ojos entreabiertos el amanecer para volver a recordarnos que lo que sentimos y de la manera que nos provoca , difícilmente será igualada.


Mis ojos lo contemplan y con gratitud lo invitan a un nuevo comienzo, así tal cual , con todas las ansias, con todas las ganas, fundiéndonos otra vez en la pasión más intensa y poder yo nuevamente, quemarme en su piel y saciar este fuego inagotable.

Sin duda mi instinto esta noche me llevará a degustar alguna exquisita experiencia, en algún lugar para saciar toda esta pasión de mujer en llamas...

2 comentarios:

Rodrigo S dijo...

¡Belleza eres una mujer adorable y excitante!
¡Yo deseo quemarme contigo!
Idolatria
Roro

Anónimo dijo...

qué hubo amiga paso de nuevo a visitarte no sin detenerme...
En tus letras denotas la naturaleza más pura y salvaje doblemente que proyectas de tu propio maná...
Una lectura que no nos deja a ninguno sin estremecerce.
Te doy un consejo:dedícalo...
buenísimo mujer! "Un hombre"